Primera travesía de aguas abiertas: consejos y boya ideal
Cómo preparar tu primera travesía de aguas abiertas si vienes de piscina
Pasar de la piscina a las aguas abiertas es uno de esos pequeños grandes saltos que muchos nadadores tienen en mente cuando empieza el buen tiempo. En la piscina todo está controlado: sabes cuántos metros tiene la calle, ves el fondo, tienes una pared cada 25 o 50 metros y el agua suele estar tranquila. En el mar, en un lago o en un embalse, todo cambia.
La orientación, el oleaje, la temperatura, la visibilidad, las corrientes y la sensación de espacio abierto hacen que nadar en aguas abiertas sea una experiencia mucho más libre, pero también más exigente. Por eso, si estás pensando en preparar tu primera travesía de aguas abiertas, lo más importante no es solo entrenar más, sino entrenar mejor, elegir bien el material y aprender a moverte con seguridad en un entorno natural.
En esta guía te explicamos cómo preparar tu primera travesía si vienes de nadar en piscina, qué debes tener en cuenta antes de apuntarte, cómo entrenar la orientación, qué material llevar y, sobre todo, qué tipo de boya de natación puede ayudarte según el tipo de nadador que seas.
¿Por qué una travesía de aguas abiertas no es igual que nadar en piscina?
Aunque la base sea la misma —nadar—, una travesía de aguas abiertas tiene poco que ver con una sesión convencional de piscina. En piscina sabes exactamente dónde empieza y dónde acaba cada largo. En aguas abiertas, en cambio, tienes que levantar la cabeza para orientarte, respirar con referencias externas, adaptarte al movimiento del agua y gestionar mejor la energía.
Otro cambio importante es la sensación mental. Muchos nadadores que se sienten cómodos haciendo series largas en piscina se sorprenden cuando entran por primera vez al mar y no ven el fondo. No significa que no estén preparados, sino que necesitan adaptarse a un entorno diferente.
Por eso, la primera travesía no debería plantearse como una prueba de rendimiento, sino como una experiencia de aprendizaje. El objetivo no es nadar rápido, sino nadar cómodo, seguro y con confianza.
Elige bien tu primera distancia
Si vienes de piscina, no hace falta que tu primera travesía sea larga. De hecho, lo más recomendable es empezar con una distancia asumible. Una travesía de entre 750 metros y 1.500 metros puede ser un muy buen punto de partida para familiarizarte con el entorno sin que la distancia se convierta en un problema.
Antes de apuntarte, revisa bien el recorrido, el tipo de salida, el punto de llegada, si hay asistencia durante la prueba, si el circuito es lineal o circular y si suele haber oleaje o corrientes. No es lo mismo nadar en una bahía tranquila que en una zona más expuesta al viento.
La temporada de aguas abiertas en España tiene cada vez más pruebas populares y circuitos organizados. La Copa de España de Aguas Abiertas 2026, por ejemplo, cuenta con 19 etapas entre abril y septiembre, lo que demuestra el crecimiento de esta disciplina y el interés creciente por nadar fuera de la piscina.
Entrena la orientación antes del día de la travesía
Uno de los errores más habituales en la primera travesía de aguas abiertas es nadar muchos metros de más por no orientarse bien. En piscina seguimos la línea del fondo. En el mar, esa línea no existe.
Por eso es importante practicar la orientación antes del día de la prueba. Puedes hacerlo en piscina levantando la cabeza cada cierto número de brazadas, pero lo ideal es practicarlo también en aguas abiertas. Busca referencias grandes y fáciles de ver: una boya de recorrido, un edificio, una roca, una bandera o una embarcación de apoyo.
Una buena técnica es levantar ligeramente la cabeza justo antes de respirar, mirar al frente durante un instante y volver a colocarla en posición natural. No hace falta mirar cada dos brazadas. De hecho, hacerlo demasiado puede romper el ritmo. Lo ideal es encontrar un equilibrio: orientarte lo suficiente para no desviarte, pero sin perder fluidez.
Aprende a nadar acompañado
Aunque las travesías suelen estar organizadas y cuentan con medidas de seguridad, los entrenamientos previos no deberían hacerse en solitario, especialmente si estás empezando. En aguas abiertas siempre es mejor nadar con alguien, informar de dónde vas a nadar y elegir zonas conocidas, vigiladas o habituales para nadadores.
La RNLI recomienda usar gorro de color llamativo y boya de natación o tow float para mejorar la visibilidad en el agua. También recuerda que la boya puede aportar flotabilidad extra si necesitas parar, descansar o reorganizarte durante el nado.
En Nonbak insistimos mucho en esta idea: la boya no es un accesorio decorativo. Es una pieza básica para nadar en aguas abiertas con más visibilidad, más orden y más tranquilidad. Eso sí, una boya de natación no sustituye la vigilancia, el sentido común ni las medidas de seguridad. No es un dispositivo de salvamento, sino un elemento de apoyo y visibilidad para nadadores.
Qué material llevar a tu primera travesía de aguas abiertas
Para una primera travesía o tus primeros entrenamientos en el mar, este sería un material básico recomendable:
- Gafas cómodas, preferiblemente ya probadas antes.
- Gorro de natación visible.
- Bañador o neopreno, según temperatura.
- Boya de natación.
- Crema solar resistente al agua.
- Vaselina o protector antirozaduras si usas neopreno.
- Chanclas o calzado fácil para la salida.
- Toalla o poncho para cambiarte.
- Agua para hidratarte después.
- Algo de abrigo si sales temprano o el agua está fría.
La boya es especialmente importante porque te ayuda a ser más visible, permite llevar pequeños objetos secos si es una boya estanca y te da un punto de apoyo psicológico. No todos los nadadores necesitan la misma boya. La elección depende de tu experiencia, la distancia, el entorno, la cantidad de material que quieras llevar y tu forma de nadar.
En Nonbak contamos con cinco modelos principales de boyas de natación, pensados para diferentes usos dentro de las aguas abiertas: la Boya Donut 10L, la boya naranja 20L, la boya naranja 28L, la boya lima pulpo 28L y la boya rosa tortuga 28L.
Preguntas frecuentes sobre la primera travesía de aguas abiertas
Si estás preparando tu primera travesía de aguas abiertas y vienes de nadar en piscina, aquí resolvemos las dudas más habituales sobre distancia, material, seguridad y qué boya elegir para empezar.
¿Qué distancia es recomendable para una primera travesía de aguas abiertas?
Para empezar, una distancia entre 750 metros y 1.500 metros suele ser una buena opción. Dependerá de tu nivel, de tu experiencia previa en piscina y de las condiciones del lugar donde se celebra la prueba. Lo más importante en una primera travesía no es hacer muchos metros, sino nadar con seguridad, controlar el ritmo y terminar con buenas sensaciones.
¿Es necesario llevar boya en una travesía de aguas abiertas?
Depende de la normativa de cada prueba, pero para entrenamientos en aguas abiertas es muy recomendable. La boya mejora tu visibilidad en el agua, puede ayudarte a llevar pequeños objetos secos y aporta un punto extra de tranquilidad. Para nadadores que vienen de piscina, nadar con boya puede ayudar a sentirse más seguros durante las primeras salidas al mar.
¿Qué boya Nonbak es mejor para principiantes?
Para principiantes, la boya naranja Nonbak de 20L es una opción muy equilibrada. Tiene buena capacidad, es cómoda y no resulta excesiva para quienes están empezando en aguas abiertas. Si buscas algo más compacto para sesiones cortas, la Donut 10L puede ser suficiente. Si quieres una boya con más capacidad y más polivalente para entrenamientos largos, puedes elegir una de 28L.
¿Qué diferencia hay entre una boya de 10L, 20L y 28L?
La diferencia principal está en la capacidad y el uso. Una boya de 10L es más compacta, ligera y práctica para sesiones cortas o nadadores que buscan llevar poco volumen. Una boya de 20L ofrece un equilibrio muy cómodo entre tamaño y capacidad, ideal para iniciarse. Una boya de 28L permite llevar más material y es perfecta para entrenamientos más largos, travesías o nadadores que quieren más espacio.
¿Puedo guardar cosas dentro de la boya?
En las boyas estancas puedes guardar pequeños objetos, siempre bien protegidos y cerrando correctamente la boya antes de entrar al agua. Es importante no sobrecargarla y revisar bien el cierre. Puedes llevar, por ejemplo, llaves, documentación, una prenda ligera o algún accesorio pequeño, según la capacidad de la boya.
¿Qué debo hacer si me pongo nervioso durante la travesía?
Baja el ritmo, respira con calma y nada suave durante unos metros. Si lo necesitas, puedes parar unos segundos, orientarte y recuperar la respiración. La boya puede darte un punto de apoyo y ayudarte a recuperar la calma. Si no te encuentras bien o sientes que no puedes continuar, avisa a la organización o al personal de seguridad.
¿Qué material no debería estrenar el día de la travesía?
No deberías estrenar gafas, neopreno, bañador, gorro ni boya el mismo día de la travesía. Todo el material importante debe estar probado antes en piscina o en aguas abiertas para evitar rozaduras, incomodidad, problemas de ajuste o sorpresas durante la prueba.
¿Cuál es el mejor consejo para alguien que viene de piscina?
No intentes nadar exactamente igual que en piscina. En aguas abiertas hay que adaptarse al entorno. Mira al frente de vez en cuando, controla el ritmo, acepta que el agua se mueve y no te obsesiones con nadar recto o rápido desde el primer día. Lo importante es ganar confianza, aprender a orientarte y disfrutar de la experiencia.

